lunes, 28 de septiembre de 2009

“LA VIOLENCIA ES MUDA. LA VIOLENCIA ES MENTIR”

El jueves 24 de setiembre el Consejo Superior de la Uner resuelve por segunda vez, por 14 votos contra 12, aceptar los fondos provenientes de YMAD-La Alumbrera constituyendo a la UNER en cómplice de un modelo de explotación que contamina, mata y expolia.
Las argumentaciones en contra de recibir estos fondos, por parte de Consejeros Superiores, de Docentes y Estudiantes que asistimos a presenciar la reunión insumieron casi 3 horas. Nunca se escucharon argumentos ni contra-argumentos de quienes posteriormente votaron por aceptar los fondos mineros.
Las intervenciones de los disciplinados obedecedores de las leyes que perpetúan la entrega de nuestro patrimonio y que condenan vidas ajenas rondaron sobre la supuesta falta de respeto que suponía aplaudir las intervenciones con las que se acordába y las (prácticamente inexistentes) expresiones de repudio a sus alocuciones La miopía valorativa les impidió considerar como una falta de respeto mucho mayor el hecho de votar sin argumentar absolutamente nada. Recién tuvimos la oportunidad de corroborar que la mayoría de los consejeros que aceptaron los fondos disponían de cuerdas vocales en el momento en que manifestaron su voto.

Cuatro Facultades (Trabajo Social, Ciencias de la Educación, Bioingeniería y Bromatología) decidieron rechazar los fondos, previa realización de asambleas y reuniones de sus Consejos Directivos. Sin embargo consejeros como el Prof. Friedrich, docente de Bromatología, o el consejero estudiantil Doratti, de la misma unidad académica, votaron por la aceptación vulnerando el mandato de su facultad, de su Consejo Directivo, de sus claustros, de quienes dicen representar.
Llamativamente además resultaron las ausencias de consejeros como el graduado de Económicas, Marcelo Hadad, ex candidato a diputado nacional por el partido socialista, quien en la reunión anterior se había pronunciado por el rechazo de los fondos y que se ausentó sugestivamente de esta sesión.
Otros consejeros como el mencionado Doratti o Castagnini, estudiante de alimentación, o el Consejero Docente Gerard, no participaron de las reuniones de comisión, llegando sobre la hora al plenario y por tanto no participando de debate alguno, limitándose a emitir su voto.
Dos cuestiones significativas
La primera es el absoluto vaciamiento democrático de las instancias de cogobierno de la UNER. La coyuntural mayoría de Consejeros Superiores que acordaron aceptar los fondos YMAD-LA ALUMBRERA no consideró necesario presentar sus argumentos, deliberar, fundar sus opiniones. El silencio más atroz, más irresponsable, más cínico, se opuso a las argumentaciones de quienes expusieron solicitando el rechazo del dinero. Corporativamente blindaron sus oídos, corrompiendo uno de los más importantes ámbitos de discusión el la Universidad. Ellos son los mismos que encabezados por el Rector Asueta se niegan a convocar a Asamblea Universitaria al menos una vez al año como lo dispone el Estatuto Universitario, desconocen el mandato de sus representados, resuelven a espaldas de la comunidad universitaria.
La segunda es la demonización y criminalización de la diferencia y de la resistencia a tales prácticas. Apenas concluida la sesión, los funcionarios de Rectorado pergeñan un comunicado que acusa a estudiantes, docentes, graduados y no docentes que concurrieron de ser violentos, de agresión, de “apriete”, etc, haciendo referencias al pasado tan infelices como mendaces. No hubo ninguna agresión más allá de los cánticos, aplausos o abucheos. No se tiraron piedras ni se encerró a nadie en el baño, ni a nadie se intimidó. Mas de 100 docentes, estudiantes, no docentes y graduados participaron de la sesión, si allí hubiera estado la intención de agredir ella se hubiera concretado fácilmente, por la sola fuerza del número. Miente el señor Rector de la Universidad, sus personeros y sus mensajeros. No hubo mas violencia que la del silencio, la de la imposición como fuera de mayorías conseguidas en la oscuridad, con representantes que votaron en contra de la decisión de sus representados, con ausencias llamativas, sostenidas sólo por la fuerza del número y no del argumento.
La ausencia de argumentos, el no-decir, la ausencia de discurso, de un no poder discurrir en la palabra lo que se hace y por ende hacerse cargo de lo dicho (que es hacerse cargo de lo hecho) es el motor de la violencia, de la arbitrariedad y la injusticia.
Seguiremos trabajando como hasta ahora, democrática y horizontalmente, confiados en la fuerza de la razón y de los argumentos, luchando por una Universidad democrática, con conciencia crítica y autónoma, independiente de los dineros sucios de corporaciones como LA ALUMBRERA, que pretenden comprar nuestras conciencias con limosnas conseguidas sobre la dignidad y la muerte de nuestros conciudadanos.

COMISION INTERUNIVERSITARIA INTERCLAUSTROS POR EL RECHAZO DE LOS FONDOS PROVENIENTES DE YMAD-LA ALUMBRERA

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